Aparcar en la Capital Foral se ha convertido en los últimos años en misión imposible.Sólo algunos privilegiados barrios se libran del estresante reto de encontrar aparcamiento, horror que aumenta en zonas estratégicas de la ciudad.
Pero si ya es dificil encontrar “hueco”, más aún es hacerlo sin tener que abrir la cartera. Parece ser que nuestros funcionarios han encontrado en el pago por el estacionamiento de vehículos una importante forma de enriquecer las arcas municipales y han añadido junto a la recaudación de la Seguridad Social, el IRPF, IVA ... un nuevo impuesto sobre lo dicho que se hace efectivo a través de la archiconocida zona azul.
Pamplona cuenta desde 1998 con dicha zona azul , que cada año se va ampliando a pasos agigantados. Ésta ya no se aconforma con ocupar los lugares de mayor saturación, sino que poco a poco se va ampliando a los barrios pamploneses.
Milagrosa e Iturrama son los próximos barrios que van a caer vencidos ante tan popular medida. San Juan tampoco tardará mucho en rendirse a ella, pues será en torno a 2008 cuando sus calles se tiñan de azul. Así que, no va quedando ya lugar exento de pago.
También corre el rumor de que con la llegada de un ascensor que comunicará en un futuro cercano el barrio de la Rochapea con el Casco Antiguo de la ciudad, llegará de forma paralela la zona azul a los poco parking gratuitos que hay en Pamplona de cercano acceso a la zona céntrica.
Pero la zona azul ha derivado la creación de otros modos de pago por aparcamiento conocidas por el nombre de zona roja, zona naranja y zona verde.
La zona naranja es igual que la zona azul las dos primeras horas de estacionamiento. Sin embargo de esas dos horas en adelante se aplica una tarifa reducida ( 5 céntimos por casa fracción inferior a 10 minutos) Tampoco hay límite de tiempo, por lo que el estacionamietno de un coche durante un dñia cuesta sólo 4,5 €.
La zona verde es una zona de estacionamiento exclusivas para los residentes acreditados. Esta limitación afecta a las 24 horas del día.
Por su parte la zona roja es similar a la azul. Sus tarifas son de 25 céntimos los primeros 15 minutos. A partir de ahí, cada fracción de 3 minutos vale 5 céntimos. Por tanto, una hora sale por un euro y dos horas, el máximo posible, por dos euros. La principal diferencia es que los residentes también tienen que pagar el precio del tique para poder estacionar su vehículo, a diferencia de la zona azul en la que los residentes pueden aparcar sin una limitación del tiempo.
Con estas medidas los aparcamientos gratuitos se remiten a las afueras, lo que favorece a un número pequeño de conductores.
Otra alternativa de aparcamiento en Pamplona es acudir a los cuantiosos parkings subterráneos que tiene la capital navarra. Además, existen por sus calles carteles que indican si hay plazas libres, o el parking se encuentra completo ( por si se nos olvidaba que podemos aparcar en ellos, eso sí ,gastando una pasta, eso no lo ponen) Parece ser que ahora Pamplona va a sustituir sus cimientos por numerosas plazas de garaje, ¿ a qué viene tanta excavación?
Lo evidente es que con tanta maquinita, el coche se convierte si cabe más en todo un lujo. El problema es que el hecho de disponer de un automóvil lejos de ser un capricho para mucha gente es de vital importancia. Desde el que vive en un pueblo , hasta el que trabaja lejos, el tener autonomía de desplazamiento es tan importante como para otros puede ser otra cosa. El caso es que cuando una familia no puede pagar los estudios de uno de ellos, ésta recibe una beca ( sin duda algo fantástico), pues también el que necesita su coche como un elementro imprescindible en su vida, en su trabajo, debería contrar con un apoyo que le facilitara ya no el hecho de encontrar aparcamiento , sino una alternativa para hacer más llevadero el enorme gasto que supone “alimentar y alojara un coche”
Es evidente que la comunidad pamplonesa no tiene dinero para todo , aunque sí para lo que quiere. Se debería tener en cuenta el gasto que suponen tanto las coloridas zonas como los parkigs underground.
Pero muy lejos de todo esto, nuestros funcionarios unicamente miran el enriquecimietno de las arcas, a lo que como siempre contribuimos los mismos.
Naiara Pascal
Escribe un comentario
Los comentarios están cerrados