El Olentzero es reconocido por la tradición antigua como un personaje de leyendas relacionado con el sincretismo, la mitología vasca y las tradiciones cristianas locales: un gigante gentil que se convierte al cristianismo.Las versiones más modernas , hablan del Olentzero como de un humilde carbonero procedente de la zona de Lesaka que vivía de la producción de una pequeña carbonera y que todos los años bajaba al pueblo a vender carbón .Odiaba a los niños y estos le tenían un gran miedo.
En el pasado siglo, el entrañable barrigón ha adquirido elementos de Papá Noel y los Reyes Magos, y tal y como ellos lo hacen, éste también trae regalos a los niños cada 24 de diciembre.En el siglo XXI el Olentzero sustituye cada noche buena a Santa-Claus en muchas zonas de Navarra, mientras los Reyes, mantienen el monopolio de los regalos cada seis de enero.

Pero la historia del Olentzero no se ha mantenido impertérrita con el paso de los años. En la actualidad existen versiones que inciden más en los aspectos cristianos de su historia; otras eliminan los aspectos religiosos, pero conservan los mágicos, y otras suprimen todos los aspectos sobrenaturales de su historia, de forma que puede ser seguido por otras religiones e incluso por ateos. Hay versiones que lo convierten en un embajador de buen hacer y espiritualidad, mientras la publicidad comercial incide en el aspecto de los regalos materiales ( haciendo la competencia al barbudo). Además, algunos grupos se centran en los aspectos de la nacionalidad y la cultura vasca de la tradición, mientras otros los evitan.
La versión tradicional lo suele presentar sucio, y fumando en una gran pipa, aunque muchas veces, especialmente para hacer los honores al consumismo navideño, se crean muñecos de Olentzero limpios y sin tabaco.( como si algún niño se fuera a creer que un carbonero viste impecable)
Hay quien lo considera una figura burlesca, y otros una entrañable figura.
Así pues, se puede mirar a esta figura procedente de la mitología vasca desde diversas perspectivas.

Existe un número muy importante de componentes que pueden llevar a el aprecio o desprecio de la tradición. Dejando al margen la natividad, diversas ideologías aprovechan el evento para politizar al inofensivo Olentzero. Así, generalmente se tiene en torno a este evento unos clichés demasiado arraigados a nuestra cultura como para que todas las personas puedan disfrutar de forma imparcial del acontecimietno. Así, poco a poco o mucho a mucho, la fiesta del Olentzero se va relegando a determinadas ideologías no tan sólo políticas, sino también religiosas... en fin, culturales.
Todo esto sería solamente una pena si los más directamente afectados serían los culpables. Pero no es eso unicamente, sino que es patético impedir a nuestros pequeños la ilusión de citada fiesta por una idea equivocada y demasiado retorcida de lo que es en realidad la fiestas del Olentzero.
Estos niños nacen ya predeterminados por la forma de mirar al "hombre de la pipa" que tienen su padres, y que nadie les explique cuando sean mayores que eso no es así.Y poco a poco el bolo se va haciendo más grande, y de un campo transciende a otro y no somos ya capaces de diferenciar la fiesta de la política.
Que se queden los políticos con "los marrones", que discutan, que se enfrenten, que luchen que para eso les pagan, nosotros no mezclemos esto con la tradición y seamos como dice El Corte Inglés un poco más solidarios en navidad ( eso sí, comprando turrón del caro)
(ilustración de escuelai.com)

Naiara Pascal