Tras la emisión en todas las televisiones mundiales de la ejecución de Saddam Hussein por ahorcamiento, ya se han contabilizado varios casos de niños que han muerto imitando al dictador.
Entre estos casos se encuentran los de Naig Gasanov, de ocho años de edad y Shakir Suncheleyev, de doce, procedentes de Azerbaiján. Por lo que han podido averiguar las autoridades, el más pequeño preguntó a sus padres las características técnicas del ahorcamiento.
Dos niños, una chica en la India y un chico en Pakistán también llevaron a cabo su propio ahorcamiento en reminiscencia de la ejecución de Hussein. Esta primera, llamada Moon Moon, tenía 15 años. Después de observar cómo Saddam moría, ella había dicho que“habían colgado a un patriota”.Sus padres no la tomaron en serio cuando ella les dijo que
"quería sentir el dolor que Saddam había sufrido durante su ejecución”
.
Su padre aseguró haber notado muy deprimida a su hija cuando el dictador iraquí fue finalmente ajusticiado.
“Ella miraba la escena una y otra vez y no comió durante todo el fin de semana en protesta por la ejecución”, agregó el padre.
El chico pakistaní, de tan sólo nueve años, fue ayudado por su hermana un año mayor para atar una soga del ventilador de su cuarto al suelo. Él, como tantos otros, había seguido la retransmisión del ahorcamiento por televisión.
El pequeño Sergio Pelico vio la retransmisión televisiva del ahorcamiento junto a su tío en Houston, Texas. Al día siguiente, que era Nochebuena, fue hallado muerto atado por el cuello junto a su cama. La policía dijo que la muerte aparentaba ser casual y se supone que el chico habría estado “experimentando” por su enorme curiosidad.
El niño estaba enfadado por no haber tenido un regalo que esperaba, pero no parece que su muerte fuera intencionada.
Otros casos son los del saudita de 12 años Hafr al Baten, que se ahorcó utilizando una silla y un hilo metálico, que ató la puerta de su casa o los de dos niños de Yemen, uno ahorcado de una árbol de su jardín y otro imitando la ejecución con sus amigos. Otro chico argelino de 12 años también decidio jugar a este macabro juego con sus amigos: al parecer, el juego se les fue de las manos y el pequeño acabó muerto.
Aunque en la mayoría de los casos no existió en los menores la intención de quitarse la vida y sólo se trató de peligrosos juegos que terminaron en tragedia, la grabación de la ejecución de Sadam también provocó algunos casos de desequilibrio emocional, como el que afectó a un hombre argelino de 35 años, quien, “traumatizado por las imágenes”, se suicidó arrojándose desde un tercer piso.
Las imágenes de la ejecución de Sadam son un documento gráfico que era esperado por todos los medios, sabiendo el interés que iba a despertar en el público. Sin embargo, estas tristes muertes nos hacen reflexionar una vez más sobre hasta dónde llegan los límites de lo que se emite por televisión. Realmente, ¿ es defendible la emisión de las imágenes de la agonía y muerte de una persona, sabiendo las repercusiones que esto puede tener en tanta gente?
De igual manera que los periódicos evitan hablar de suicidios para no fomentar la aparición de nuevos casos, en televisión debería tenerse más cuidado en emitir este tipo de imágenes en ciertos horarios. Sin duda, en este caso pudo la morbosa curiosidad a la razonable sensatez. Esperemos que las muertes de tantos ingenuos imitadores sirvan para concienciar a quienes dirigen los medios de que un exceso de violencia, por muy real que ésta sea, tiene graves consecuencias.
María Orayen